También es muy recomendable la instalación de un vaso de expansión Imera M+
Un ánodo de sacrificio es una pieza metálica que se usa para proteger otros metales contra la corrosión, especialmente en depósitos de agua como termos o calentadores Es normalmente una barra o varilla hecha de un metal más reactivo que el material que se quiere proteger, se coloca en contacto eléctrico con el metal del tanque y con el agua y habitualemente, es de magnesio, aluminio o zinc.
Sin ánodo:
- El tanque empieza a oxidarse
- Aparecen fugas
- El termo se perfora y queda inutilizable
- Hay que cambiarlo mucho antes
Con ánodo en buen estado:
- Se evita la corrosión interna
- Se prolonga la vida del termo muchos años
- Se reducen reparaciones caras
¿Cada cuánto hay que revisarlo?
- Cada 1–2 años conviene revisarlo
- Si está muy consumido, se debe reemplazar
- En zonas con agua muy dura, puede gastarse más rápido
Señales de que podría estar gastado:
- Agua con olor metálico o a “huevo”
- Sedimentos
- El termo tiene muchos años sin mantenimiento
- Pérdidas internas








