¡¡¡Cuidado!!! Exeriencia nefasta con este estudio de padre e hijo: errores técnicos y nula asunción de responsabilidades
La lista de errores de diseño y ejecución que han arruinado la habitabilidad de nuestra casa es inasumible:
- Vivienda enterrada y sin visión de cielo: Al proyectar la vivienda 1 metro por debajo de la cota vital, tanto desde el comedor como desde la cocina no vemos ni un solo metro lineal de cielo. La sensación es la de vivir dentro de una trinchera.
- Orientación absurda y desperdicio de vistas: Tuvieron el nulo criterio de orientar la zona de vida (cocina y comedor) hacia el norte, dejando la casa fría y oscura, mientras colocaron el garaje al sur. La puerta del garaje disfruta de las mejores vistas y de toda la luz, mientras las 4 ventanas de la cocina-comedor no tienen ni luz ni perspectiva.
- Bloqueo total de luz natural: Como si enterrar la casa y orientarla al norte no fuera suficiente, diseñaron unos voladizos desproporcionados que tapan el poco sol y la poca luz que podrían entrar.
- Olvidos incomprensibles en obra: Se dejaron directamente una ventana por hacer en el comedor, demostrando una supervisión y un control de planos y ejecución inexistentes.
- Lejos de asumir sus responsabilidades, actuar con ética o aportar soluciones a tiempo, su actitud ha sido la dejadez y la falta de empatía. Han convertido lo que debía ser el proyecto de nuestro hogar en un espacio oscuro, encajonado y desaprovechado.
- No recomendamos en absoluto sus servicios a ningún autopromotor que busque una vivienda digna, bien iluminada y técnicamente bien ejecutada.
- Olvidos graves en obra: Se dejaron directamente una ventana por hacer en el comedor, demostrando una supervisión y un control de planos inexistentes durante la dirección de obra.
- La "solución" cobrando: Tras generar este despropósito, su única respuesta ha sido ofrecerse —cobrando de nuevo sus honorarios— a "dar soluciones". Su gran propuesta para arreglar su propia negligencia: invertir la vivienda y trasladar la cocina y el comedor a la planta superior, asumiendo nosotros todo el sobrecoste y el trastorno.
Invitamos a cualquiera que tenga dudas sobre el nivel de ejecución y diseño de estos profesionales a visitar las obras que han llevado a cabo en la zona de Lleida para comprobar in situ el resultado real de su trabajo.
No recomendamos en absoluto sus servicios a ningún autopromotor que busque rigor técnico, honestidad profesional y una vivienda habitable.
No recomendamos depositar la confianza en este estudio de arquitectura de Barcelona. Un proyecto arquitectónico exige un altísimo nivel de rigor técnico, ética y compromiso, cualidades totalmente ausentes en este despacho (padre e hijo). Su falta de criterio técnico, la nula asunción de responsabilidades ante graves errores de diseño y el intento de cobrar honorarios extra para solucionar sus propias negligencias hacen que sea imposible confiarles la inversión y la ilusión de un hogar. Recomendamos encarecidamente buscar profesionales solventes y transparentes.
Si eres otr@ damnificado, o quieres conocer más información o consultar más experiencias de estos arquitectos, escríbenos a info@deac.mobi
La negligencia continuada, las irregularidades técnicas graves y el desprecio por la seguridad constructiva no pueden seguir saldándose con sanciones testimoniales o simples amonestaciones de trámite. Cuando el historial de un arquitecto acumula fallos estructurales evitables, incumplimientos normativos flagrantes o una reiterada mala praxis, el Colegio Oficial de Arquitectos no puede mirar hacia otro lado: la inhabilitación para el visado de proyectos durante un periodo de 10 a 20 años debería ser la respuesta obligada y proporcional.
El visado no es un mero peaje burocrático ni una fuente de recaudación colegial; representa la garantía pública de que quien firma un proyecto cuenta con la solvencia técnica, la ética y la responsabilidad necesarias para diseñar espacios donde transcurre la vida de las personas. Permitir que profesionales con trayectorias manchadas por la negligencia sigan sellando planos devalúa a todo el colectivo y traslada un riesgo inasumible a promotores, compradores y a la sociedad en general.
Una suspensión del visado de entre una y dos décadas responde a necesidades claras:
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Protección efectiva del usuario: Impide que quien ha demostrado incompetencia o dolo profesional continúe interviniendo en licencias, direcciones de obra y proyectos de edificación.
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Fin de la impunidad corporativista: Envía un mensaje contundente contra la tolerancia interna, demostrando que pertenecer a un colegio profesional implica rendición de cuentas y no blindaje ante los abusos.
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Restitución del estándar profesional: Protege a la inmensa mayoría de arquitectos que ejercen con rigor, separando del mercado a quienes comprometen la seguridad y la habitabilidad.
La función esencial de un colegio profesional es velar por el interés público y el rigor técnico del entorno construido. Cuando la experiencia y los antecedentes de determinados profesionales acreditan un riesgo objetivo para la sociedad, apartarlos del visado por un periodo de 10 a 20 años no es un castigo desmedido, sino el mínimo ejercicio de responsabilidad exigible.








